• 締切済み
  • すぐに回答を!

スペイン語文の日本語訳を教えてください!(3)

次のスペイン語の文章の日本語訳を教えてくださいm(_ _)m スペインの新聞に掲載された短編小説'En tranvía'の一部です。 Dicho esto, cayó en su rincón desplomada, ajustándose maquinalmente el pañuelo de algodón que llevaba atado bajo la barbilla. Temblaba como si un huracán interior la sacudiese, y de sus sanguinolentos ojos caían por las demacradas mejillas dos ardientes y chicas lágrimas. Su lengua articulaba por lo bajo palabras confusas, el resto de la queja, los detalles crueles del drama doméstico. Oí al señor cuarentón que encendía fósforos para entretener al mamoncillo, murmurar al oído de la dama que iba a su lado. -La desdichada esa... Comprendo al marido. Parece un trapo viejo. ¡Con esa jeta y ese ojo de perdiz que tiene! La dama tiró suavemente de la manga al cobrador, y le entregó algo. El cobrador se acercó a la mujer y le puso en las manos la dádiva. -Tome usted... Aquella señora le regala una peseta. El contagio obró instantáneamente. La tripulación entera del tranvía se sintió acometida del ansia de dar. Salieron a relucir portamonedas, carteras y saquitos. La colecta fue tan repentina como relativamente abundante. Fuese porque el acento desesperado de la mujer había ablandado y estremecido todos los corazones, fuese porque es más difícil abrir la voluntad a soltar la primera peseta que a tirar el último duro, todo el mundo quiso correrse, y hasta la desdeñosa chiquilla de la gran melena rubia, comprendiendo tal vez, en medio de su inocencia, que allí había un gran dolor que consolar, hizo un gesto monísimo, lleno de seriedad y de elegancia, y dijo a la hermanita mayor: «María, algo para la pobre.» Lo raro fue que la mujer ni manifestó contento ni gratitud por aquel maná que le caía encima. Su pena se contaba, sin duda, en el número de las que no alivia el rocío de plata. Guardó, sí, el dinero que el cobrador le puso en las manos, y con un movimiento de cabeza indicó que se enteraba de la limosna; nada más. No era desdén, no era soberbia, no era incapacidad moral de reconocer el beneficio: era absorción en un dolor más grande, en una idea fija que la mujer seguía al través del espacio, con mirada visionaria y el cuerpo en epiléptica trepidación. Así y todo, su actitud hizo que se calmase inmediatamente la emoción compasiva. El que da limosna es casi siempre un egoistón de marca, que se perece por el golpe de varilla transformador de lágrimas en regocijo. La desesperación absoluta le desorienta, y hasta llega a mortificarle en su amor propio, a título de declaración de independencia que se permite el desgraciado. Diríase que aquellas gentes del tranvía se avergonzaban unas miajas de su piadoso arranque al advertir que después de una lluvia de pesetas y dobles pesetas, entre las cuales relucía un duro nuevecito, del nene, la mujer no se reanimaba poco ni mucho, ni les hacía pizca de caso. Claro está que este pensamiento no es de los que se comunican en voz alta, y, por lo tanto, nadie se lo dijo a nadie; todos se lo guardaron para sí y fingieron indiferencia aparentando una distracción de buen género y hablando de cosas que ninguna relación tenían con lo ocurrido. «No te arrimes, que me estropeas las lilas.» «¡Qué gran día hace!» «¡Ay!, la una ya; cómo estará tío Julio con sus prisas para el almuerzo...» Charlando así, encubrían el hallarse avergonzados, no de la buena acción, sino del error o chasco sentimental que se le había sugerido.

共感・応援の気持ちを伝えよう!

  • 回答数1
  • 閲覧数191
  • ありがとう数11

みんなの回答

  • 回答No.1
  • Nakay702
  • ベストアンサー率81% (7592/9361)

 こう言って彼女は、あごの下に結んでいた木綿のハンカチを無意識に調えながらその場に崩れ落ちました。あたかも身体の内部のハリケーンが彼女を揺すっているかのように震え、充血した目から2粒の小さな熱い涙がやつれた頬を伝わって流れ落ちました。彼女の話は、苦情の続きや家庭騒動のむごたらしい些事を、曖昧な言葉でぼそぼそとつないでいました。乳飲み子の気休めにと、40がらみの紳士がマッチを擦る音、隣の席の貴婦人の耳もとにつぶやくのが聞こえました。  「不幸な女性ですねえ…。私はご主人の気持ちが分かりますよ。古びたぼろ切れみたいですね。あんなしかめ面とシャコ鳥の目をしているんですから!」  その貴婦人が車掌の袖口をそっと引き、何かを手渡しました。車掌は例の女性に近づき、その贈り物を手に握らせました。  「はい、どうぞ…。あちらのご婦人が1ペセタくださいましたよ」  即座に伝染が起こりました。電車の乗務員全員に、施しをしてあげようという心遣いがどっと湧きました。小銭入れ、札入れ、ポーチが白日のもとに取り出されました。速やかに集められたものが、かなりいっぱいになりました。  そういうことになったのは、女性の絶望的な口調がみんなの心を和らげ、震わせたからかも知れません。最初の1ペセタを進んで出そうとするのは、最後の5ペセタを投げるよりもむずかしいことだからかも知れません。みんなが加わろうとしました。ブロンドの髪を長く垂れた軽蔑顔のギャルまでが、無邪気ながらもきっとそこには慰めるべき大きな苦痛があるのだろうと理解して、目いっぱい真面目にかつしとやかに、可愛さこの上ない仕草で年長の姉にこう言ったのです。『マリーア、困っている方に何かあげましょ』、と。奇妙なことに、女性は、自分にさし向けられた恵みに満足も感謝の意も示しませんでした。疑いもなくその苦痛は、金銭を積んでも和らぐようなたぐいではなかったのです。そう、車掌が彼女の手に握らせたお金は、確かに受け取りました。そして頭を動かして、それが施しものであり、それ以上の何ものでもないことを示したのでした。そのことは軽蔑ではありません。傲慢ではありません。恩恵を認識する道徳的無能力ではありません。つまりそれは、巨大な苦痛の只中への沈潜、幻影を見つつ、癲癇病者のように身体を振わせながら虚空の中を泳がされているという、女性の固定観念の中への沈潜でした。  とにかくそんなわけで、彼女の行為によって同情的な感情は直ちに鎮まりました。施しをする者は、ほとんど常にエゴイストで、涙を歓喜に変える魔法の杖の一撃を欲しがるものです。ところが絶対的な絶望というものは、方向を見失わせ、あまつさえ、悪い男を許して自立を宣言する門で、その愛そのものにさいなまれることになるのです。電車内の人々は、きらきらの真新しい5ペセタ硬貨も含まれるいっぱいのお金を受け取ったあとでも、赤子連れの女性がほんの少しなりとも元気を取り戻すことなく、彼らのことを気にも留めていないことを知って、思いつき的な同情のかけらに恥を感じていたのだ、と言えるでしょう。もちろん、この考え方が、声に出して話し合う人々のそれではありませんので、したがって、誰も、また誰にも、そんなことは言いませんでした。みんな自分の胸のうちにそれをしまい込んで、無関心を装っていました。さし障りのない気晴らしをするふりをしたり、出来事とは何の関係もないようなことを話したりしていました。『寄りかかっちゃだめだよ、リラの花がだめになっちゃうじゃないか』、『何といい天気なんだろう!』、『あぁ! もう1時だ、昼食を急いでいるフリオ叔父さんはどうしてるかなあ…』。こんな風におしゃべりをしながら、先ほど頭に浮かんだことが親切な行為ではなく、勘違いか、人の気持ちをもてあそんでしまうものだったことを恥ずかしく思って、それにフタをしようとしていたのでした。

共感・感謝の気持ちを伝えよう!

関連するQ&A

  • スペイン語文の日本語訳を教えてください!(2)

    次のスペイン語の文章の日本語訳を教えてくださいm(_ _)m スペインの新聞に掲載された短編小説'En tranvía'の一部です。 Sospeché que aquella mujer del mantón ceniza, pobre de solemnidad sin duda alguna, padecía amarguras más crueles aún que la miseria. La miseria a secas la acepta con feliz resignación el pueblo español, hasta poco hace ajeno a reivindicaciones socialistas. Pobreza es el sino del pobre y a nada conduce protestar. Lo que vi escrito sobre aquella faz, más que pálida, lívida; en aquella boca sumida por los cantos, donde la risa parecía no haber jugado nunca; en aquellos ojos de párpados encarnizados y sanguinolentos, abrasados ya y sin llanto refrigerante, era cosa más terrible, más excepcional que la miseria: era la desesperación. El niño dormía. Comparado con el pelaje de la mujer, el de la criatura era flamante y decoroso. Sus medias de lana no tenían desgarrones; sus zapatos bastos, pero fuertes, se hallaban en un buen estado de conservación; su chaqueta gorda sin duda le preservaba bien del frío, y lo que se veía de su cara, un cachetito sofocado por el sueño, parecía limpio y lucio. Una boina colorada le cubría la pelona. Dormía tranquilamente; ni se le sentía la respiración. La mujer, de tiempo en tiempo y como por instinto, apretaba contra sí al chico, palpándole suavemente con su mano descarnada, denegrida y temblorosa. El cobrador se acercó librillo en mano, revolviendo en la cartera la calderilla. La mujer se estremeció como si despertase de un sueño, y registrando en su bolsillo, sacó, después de exploraciones muy largas, una moneda de cobre. -¿Adónde? -Al final. -Son quince céntimos desde la Puerta del Sol, señora -advirtió el cobrador, entre regañón y compadecido-, y aquí me da usted diez. -¡Diez!... -repitió vagamente la mujer, como si pensase en otra cosa-. Diez... -Diez, sí; un perro grande... ¿No lo está usted viendo? -Pero no tengo más -replicó la mujer con dulzura e indiferencia. -Pues quince hay que pagar -advirtió el cobrador con alguna severidad, sin resolverse a gruñir demasiado, porque la compasión se lo vedaba. A todo esto, la gente del tranvía comenzaba a enterarse del episodio, y una señora buscaba ya su portamonedas para enjugar aquel insignificante déficit. -No tengo más -repetía la mujer porfiadamente, sin irritarse ni afligirse. Aun antes de que la señora alargase el perro chico, el cobrador volvió la espalda encogiéndose de hombros, como quien dice: «De estos casos se ven algunos.» De repente, cuando menos se lo esperaba nadie, la mujer, sin soltar a su hijo y echando llamas por los ojos, se incorporó, y con acento furioso exclamó, dirigiéndose a los circunstantes: -¡Mi marido se me ha ido con otra! Este frunció el ceño, aquél reprimió la risa; al pronto creímos que se había vuelto loca la infeliz para gritar tan desaforadamente y decir semejante incongruencia; pero ella ni siquiera advirtió el movimiento de extrañeza del auditorio. -Se me ha ido con otra -repitió entre el silencio y la curiosidad general-. Una ladronaza pintá y rebocá, como una paré. Con ella se ha ido. Y a ella le da cuanto gana, y a mí me hartó de palos. En la cabeza me dio un palo. La tengo rota. Lo peor, que se ha ido. No sé dónde está. ¡Ya van dos meses que no sé!

  • スペイン語文の日本語訳を教えてください!

    次のスペイン語の文章の日本語訳を教えてくださいm(_ _)m スペインの新聞に掲載された短編小説'En tranvía'の一部です。 Con semejante tripulación, el plebeyo tranvía reluce orgullosamente al sol, ni más ni menos que si fuese landó forrado de rasolís, arrastrado por un tronco inglés legítimo. Sus vidrios parecen diáfanos; sus botones de metal deslumbran; sus mulas trotan briosas y gallardas; el conductor arrea con voz animosa, y el cobrador pide los billetes atento y solícito, ofreciendo en ademán cortés el pedacillo de papel blanco o rosa. En vez del olor chotuno que suelen exhalar los cargamentos de obreros allá en las líneas del Pacífico y del Hipódromo, vagan por la atmósfera del tranvía emanaciones de flores, vaho de cuerpos limpios y brisas del iris de la ropa blanca. Si al hacerse el pago cae al suelo una moneda, al buscarla se entrevén piececitos chicos, tacones Luis XV, encajes de enaguas y tobillos menudos. A medida que el coche avanza por la calle de Alcalá arriba, el sol irradia más e infunde mayor alborozo el bullicio dominguero, el gentío que hierve en las aceras, el rápido cruzar de los coches, la claridad del día y la templanza del aire. ¡Ah, qué alegre el domingo madrileño, qué aristocrático el tranvía a aquella hora en que por todas las casas del barrio se oye el choque de platos, nuncio del almuerzo, y los fruteros de cristal del comedor sólo aguardan la escogida fruta o el apetitoso dulce que la dueña en persona eligió en casa de Martinho o de Prast! Una sola mancha noté en la composición del tranvía. Es cierto que era negrísima y feísima, aunque acaso lo pareciese más en virtud del contraste. Una mujer del pueblo se acurrucaba en una esquina, agasajando entre sus brazos a una criatura. No cabía precisar la edad de la mujer; lo mismo podría frisar en los treinta y tantos que en los cincuenta y pico. Flaca como una espina, su mantón pardusco, tan traído como llevado, marcaba la exigüidad de sus miembros: diríase que iba colgado en una percha. El mantón de la mujer del pueblo de Madrid tiene fisonomía, es elocuente y delator: si no hay prenda que mejor realce las airosas formas, que mejor acentúe el provocativo meneo de cadera de la arrebatada chula, tampoco la hay que más revele la sórdida miseria, el cansado desaliento de una vida aperreada y angustiosa, el encogimiento del hambre, el supremo indiferentismo del dolor, la absoluta carencia de pretensiones de la mujer a quien marchitó la adversidad y que ha renunciado por completo, no sólo a la esperanza de agradar, sino al prestigio del sexo.

  • スペイン語文の日本語訳を教えてください!(4)

    次のスペイン語の文章の日本語訳を教えてくださいm(_ _)m スペインの新聞に掲載された短編小説'En tranvía'の一部です。 Poco a poco fue descargándose el tranvía. En la bocacalle de Goya soltó ya mucha gente. Salían con rapidez, como quien suelta un peso y termina una situación embarazosa, y evitando mirar a la mujer inmóvil en su rincón, siempre trémula, que dejaba marchar a sus momentáneos bienhechores, sin decirles siquiera: «Dios se lo pague.» ¿Notaría que el coche iba quedándose desierto? No pude menos de llamarle la atención: -¿Adónde va usted? Mire que nos acercamos al término del trayecto. No se distraiga y vaya a pasar de su casa. Tampoco me contestó; pero con una cabezada fatigosa me dijo claramente: «¡Quia! Si voy mucho más lejos... Sabe Dios, desde el cocherón, lo que andaré a pie todavía.» El diablo (que también se mezcla a veces en estos asuntos compasivos) me tentó a probar si las palabras aventajarían a las monedas en calmar algún tanto la ulceración de aquella alma en carne viva. -Tenga ánimo, mujer -le dije enérgicamente-. Si su marido es un mal hombre, usted por eso no se abata. Lleva usted un niño en brazos...; para él debe usted trabajar y vivir. Por esa criatura debe usted intentar lo que no intentaría por sí misma. Mañana el chico aprenderá un oficio y la servirá a usted de amparo. Las madres no tienen derecho a entregarse a la desesperación, mientras sus hijos viven. De esta vez la mujer salió de su estupor; volvióse y clavó en mí sus ojos irritados y secos, de horrible párpado ensangrentado y colgante. Su mirada fija removía el alma. El niño, entre tanto, se había despertado y estirado los bracitos, bostezando perezosamente. Y la mujer, agarrando a la criatura, la levantó en vilo y me la presentó. La luz del sol alumbraba de lleno su cara y sus pupilas, abiertas de par en par. Abiertas, pero blancas, cuajadas, inmóviles. El hijo de la abandonada era ciego.

  • スペイン語文の日本語訳を教えてください!(0)

    次のスペイン語の文章の日本語訳を教えてくださいm(_ _)m スペインの新聞に掲載された短編小説'En tranvía'の冒頭部です。 Los últimos fríos del invierno ceden el paso a la estación primaveral, y algo de fluido germinador flota en la atmósfera y sube al purísimo azul del firmamento. La gente, volviendo de misa o del matinal correteo por las calles, asalta en la Puerta del Sol el tranvía del barrio de Salamanca. Llevan las señoras sencillos trajes de mañana; la blonda de la mantilla envuelve en su penumbra el brillo de las pupilas negras; arrollado a la muñeca, el rosario; en la mano enguantada, ocultando el puño del encas, un haz de lilas o un cucurucho de dulces, pendiente por una cintita del dedo meñique. Algunas van acompañadas de sus niños: ¡y qué niños tan elegantes, tan bonitos, tan bien tratados! Dan ganas de comérselos a besos; entran impulsos invencibles de juguetear, enredando los dedos en la ondeante y pesada guedeja rubia que les cuelga por las espaldas. En primer término, casi frente a mí, descuella un «bebé» de pocos meses. No se ve en él, aparte de la carita regordeta y las rosadas manos, sino encajes, tiras bordadas de ojetes, lazos de cinta, blanco todo, y dos bolas envueltas en lana blanca también, bolas impacientes y danzarinas que son los piececillos. Se empina sobre ellos, pega brincos de gozo, y cuando un caballero cuarentón que va a su lado -probablemente el papá- le hace una carantoña o le enciende un fósforo, el mamón se ríe con toda su boca de viejo, babosa y desdentada, irradiando luz del cielo en sus ojos puros. Más allá, una niña como de nueve años se arrellana en postura desdeñosa e indolente, cruzando las piernas, luciendo la fina canilla cubierta con la estirada media de seda negra y columpiando el pie calzado con zapato inglés de charol. La futura mujer hermosa tiene ya su dosis de coquetería; sabe que la miran y la admiran, y se deja mirar y admirar con oculta e íntima complacencia, haciendo un mohín equivalente a «Ya sé que os gusto; ya sé que me contempláis». Su cabellera, apenas ondeada, limpia, igual, frondosa, magnífica, la envuelve y la rodea de un halo de oro, flotando bajo el sombrero ancho de fieltro, nubado por la gran pluma gris. Apretado contra el pecho lleva envoltorio de papel de seda, probablemente algún juguete fino para el hermano menor, alguna sorpresa para la mamá, algún lazo o moño que la impulsó a adquirir su tempranera presunción. Más allá de este capullo cerrado va otro que se entreabre ya, la hermana tal vez, linda criatura como de veinte años, tipo afinado de morena madrileña, sencillamente vestida, tocada con una capotita casi invisible, que realza su perfil delicado y serio. No lejos de ella, una matrona arrogante, recién empolvada de arroz, baja los ojos y se reconcentra como para soñar o recordar.

  • スペイン語の訳を教えてください

    スペイン語の訳を教えてください El Tigre se convirtió pronto en un símbolo de los nuevos tiempos. Lo cambió todo. Convirtió al golfista en un atleta, dedicado en cuerpo y alma a su preparación a todos los niveles. Multiplicó por decenas los ingresos de los jugadores, los patrocinios, las bolsas de premios, las audiencias de televisión. Y comenzó una lucha feroz por convertirse en el mejor de todos los tiempos y subir un peldaño por encima de Nicklaus. Pase lo que pase con el récord en los próximos años, Tiger tiene un lugar enorme en la historia por su revolución. Pero, a diferencia de lo que sucedía con los tres grandes, y con golfistas como Seve, Faldo, Langer y Olazábal, no parece que el resto de jugadores lo consideren un referente moral de los valores del golf.

  • スペイン語の訳を教えて下さい

    お願いします Celebró por entonces el rey unas grandes fiestas, que debían durar tres días, e invitó a ellas a todas las jóvenes del país para que su hijo eligiera la que más le agradase por esposa. Cuando supieron las dos hermanastras que debían asistir a aquellas fiestas, llamaron a la Cenicienta y la dijeron. -Péinanos, límpianos los zapatos y ponles bien las hebillas, pues vamos a una boda al palacio del Rey. La Cenicienta las escuchó llorando, pues las hubiera acompañado con mucho gusto al baile, y suplicó a su madrastra que se lo permitiese. -Cenicienta -le dijo-: estás llena de polvo y ceniza y ¿quieres ir a una boda? ¿No tienes vestidos ni zapatos y quieres bailar? Pero como insistiese en sus súplicas, le dijo por último: -Se ha caído un plato de lentejas en la ceniza, si las recoges antes de dos horas, vendrás con nosotras: -La joven salió al jardín por la puerta trasera y dijo: -Tiernas palomas, amables tórtolas, pájaros del cielo, vengan todos y ayúdenme a recoger. Las buenas en el puchero, las malas en el caldero. Entraron por la ventana de la cocina dos palomas blancas, y después dos tórtolas y por último comenzaron a revolotear alrededor del hogar todos los pájaros del cielo, que acabaron por bajarse a la ceniza, y las palomas picoteaban con sus piquitos diciendo pi, pi, y los restantes pájaros comenzaron también a decir pi, pi, y pusieron todos los granos buenos en el plato. Aun no había trascurrido una hora, y ya estaba todo concluido y se marcharon volando. Llevó entonces la niña llena de alegría el plato a su madrastra, creyendo que le permitiría ir a la boda, pero ésta le dijo:

  • スペイン語の訳を教えてください

    訳が知りたいです お願いします Los tres grandes del golf lo eran por más que sus títulos. Jack Nicklaus (18), Gary Player (9) y Arnold Palmer (7) ganaron entre los tres 34 grandes entre 1958 y 1986. Pero su legado fue más allá que sus victorias. Ellos, dos estadounidenses y un sudafricano, convirtieron el golf en un deporte universal. Consiguieron que la televisión se interesara por seguirlo y que cayeran fronteras. Ese fue su verdadero legado, más que un puñado de títulos. Hoy así es reconocido. Todavía se juntan en cada inicio del Masters, recuerdan viejos tiempos y el jueves a primerísima hora, con las luces del amanecer, dan el saque de honor en Augusta, una tradición de la que este curso se ha cumplido medio siglo. Nicklaus, de 73 años, Player, de 77, y Palmer, de 83, siguen siendo los tres grandes. Su ejemplo fue heredado por la siguiente generación de jugadores. A Seve Ballesteros le correspondió llevar a Europa a mirar directamente a los ojos a Estados Unidos. Y luego llegó Tiger Woods. Si los tres grandes habían parido el golf y Seve y sus contemporáneos lo modernizaron, Tiger lo llevó directamente al futuro.

  • スペイン語の訳を教えて下さい

    お願いします Al amanecer manifestó deseos de marcharse, pero el hijo del Rey la siguió para ver la casa en que entraba, más de pronto se metió en el jardín de detrás de la casa. Había en él un hermoso árbol muy grande, del cuál colgaban hermosas peras; la Cenicienta trepó hasta sus ramas y el príncipe no pudo saber por dónde había ido, pero aguardó hasta que vino su padre y le dijo: -La doncella extranjera se me ha escapado; me parece que ha saltado el peral. El padre creyó que debía ser la Cenicienta; mandó traer una hacha y derribó el árbol, pero no había nadie en él, y cuando llegaron a la casa, estaba la Cenicienta sentada en el hogar, como la noche anterior, pues había saltado por el otro lado el árbol y fue corriendo al sepulcro de su madre, donde dejó al pájaro sus hermosos vestidos y tomó su basquiña gris. Al día siguiente, cuando se marcharon sus padres y hermanas, fue también la Cenicienta al sepulcro de su madre y dijo al arbolito: Arbolito pequeño, dame un vestido; que sea, de oro y plata, muy bien tejido. Entonces el pájaro le dio un vestido que era mucho más hermoso y magnífico que ninguno de los anteriores, y los zapatos eran todos de oro, y cuando se presentó en la boda con aquel vestido, nadie tenía palabras para expresar su asombro. El príncipe bailó toda la noche con ella y cuando se acercaba alguno a invitarla, le decía: -Es mi pareja.

  • スペイン語の訳を教えて下さい

    訳を教えて下さい -¡Qué sucia está la orgullosa princesa! -decían riéndose, y la mandaron ir a la cocina: tenía que trabajar allí desde por la mañana hasta la noche, levantarse temprano, traer agua, encender lumbre, coser y lavar; sus hermanas le hacían además todo el daño posible, se burlaban de ella y le vertían la comida en la lumbre, de manera que tenía que bajarse a recogerla. Por la noche, cuando estaba cansada de tanto trabajar, no podía acostarse, pues no tenía cama, y la pasaba recostada al lado del fuego, y como siempre estaba llena de polvo y ceniza, le llamaban la Cenicienta. Sucedió que su padre fue en una ocasión a una feria y preguntó a sus hijastras lo que querían que les trajese. -Un bonito vestido -dijo la una. -Una buena sortija, -añadió la segunda. -Y tú, Cenicienta, ¿qué quieres? -le dijo. -Padre, tráeme la primera rama que encuentres en el camino. Compró a sus dos hijastras hermosos vestidos y sortijas adornadas de perlas y piedras preciosas, y a su regreso, al pasar por un bosque cubierto de verdor, tropezó con su sombrero en una rama de zarza, y la cortó. Cuando volvió a su casa dio a sus hijastras lo que le habían pedido y la rama a la Cenicienta, la cual se lo agradeció; corrió al sepulcro de su madre, plantó la rama en él y lloró tanto que, regada por sus lágrimas, no tardó la rama en crecer y convertirse en un hermoso árbol. La Cenicienta iba tres veces todos los días a ver el árbol, lloraba y oraba y siempre iba a descansar en él un pajarillo, y cuando sentía algún deseo, en el acto le concedía el pajarillo lo que deseaba. お願いします

  • スペイン語の訳を教えて下さい

    困っています -No, Cenicienta, no tienes vestido y no sabes bailar, se reirían de nosotras. Mas viendo que lloraba, añadió: -Si puedes recoger de entre la ceniza dos platos llenos de lentejas en una hora, irás con nosotras. Creyendo en su interior que no podría hacerlo, vertió los dos platos de lentejas en la ceniza y se marchó, pero la joven salió entonces al jardín por la puerta trasera y volvió a decir: -Tiernas palomas, amables tórtolas, pájaros del cielo, vengan todos y ayúdenme a recoger. Las buenas en el puchero, las malas en el caldero. Entraron por la ventana de la cocina dos palomas blancas, después dos tórtolas, y por último comenzaron a revolotear alredor del hogar todos los pájaros del cielo que acabaron por bajarse a la ceniza y las palomas picoteaban con sus piquitos diciendo pi, pi, y los demás pájaros comenzaron a decir también pi, pi, y pusieron todas las lentejas buenas en el plato, y aun no había trascurrido media hora, cuando ya estaba todo concluido y se marcharon volando. Llevó la niña llena de alegría el plato a su madrastra, creyendo que le permitiría ir a la boda, pero ésta le dijo: -Todo es inútil, no puedes venir, porque no tienes vestido y no sabes bailar; se reirían de nosotras. Le volvió entonces la espalda y se marchó con sus orgullosas hijas. En cuanto quedó sola en casa, fue la Cenicienta al sepulcro de su madre, debajo del árbol, y comenzó a decir: